Stanpa la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, ha celebrado su Asamblea General, presidida por Verónica Fisas. Durante el encuentro, celebrado en la sede de la asociación en Madrid, se ha abordado la hoja de ruta estratégica de la organización. En el marco de la Asamblea, se ha aprobado asimismo la incorporación de dos nuevos vocales a la Junta Directiva: Ana Jaureguizar, que asumirá la presidencia de L'Oréal España y Portugal a partir del 1 de julio, y Manuel Puig, vicepresidente de Puig. Ambos toman el relevo de Juan Alonso de Lomas (presidente de L'Oréal España y Portugal) y de Marc Puig (presidente ejecutivo de Puig), a quien Manuel Puig sustituye como vicepresidente de Stanpa.
En el V Encuentro de CEOs de la industria cosmética y del perfume, donde han participado más de 50 directivos, tuvo lugar la mesa redonda “La competitividad de tu empresa se decide en la Unión Europea”. En la misma, se ha contado con la presencia de Manuel Puig (vicepresidente de Puig), Susana Solís (europarlamentaria del Partido Popular Europeo) y Val Díez (CEO de Stanpa), con la presentación y moderación de Esther Vaquero, periodista y presentadora de Antena 3 Noticias.
En este espacio de reflexión estratégica con representantes institucionales y líderes empresariales se ha abordado cómo las decisiones regulatorias adoptadas en Bruselas están condicionando la capacidad de innovar, invertir y competir de las empresas europeas. En el marco del encuentro, la eurodiputada Susana Solís afirmó que “Europa se juega hoy su competitividad en cómo regula: el reto es mantener el liderazgo normativo sin frenar la capacidad de adaptación de las empresas”. Por su parte, Manuel Puig, vicepresidente de Puig, destacó que “la regulación ya no es un contexto de fondo; forma parte de la estrategia empresarial y condiciona la inversión, la innovación y los tiempos de desarrollo de producto”. Asimismo, Val Díez, CEO de Stanpa, subrayó que “no hablamos de regular menos, sino de regular mejor: con coherencia, base científica y una visión de conjunto que proteja la innovación y la competitividad del sector”.
En este sentido, todos los participantes han coincidido en la necesidad de avanzar hacia un marco regulatorio más coherente, previsible y basado en evidencia científica, capaz de compatibilizar los altos estándares europeos de seguridad y sostenibilidad con la competitividad industrial.