Los equipos de investigación avanzada de L'Oréal han colaborado con la Universidad de Oregón en el desarrollo de un nuevo modelo de piel artificial bioimpresa en 3D que reproduce de forma más precisa la estructura y el comportamiento de la piel humana. El avance supone un nuevo paso en el ámbito de la ingeniería tisular y abre la puerta a aplicaciones tanto en investigación cosmética como en futuras soluciones biomédicas.
El proyecto ha permitido crear un método de bioimpresión capaz de generar estructuras similares a la piel de manera rápida y precisa. Para ello, los investigadores han empleado una tecnología conocida como melt electrowriting (MEW), que permite fabricar andamios sintéticos con una arquitectura inspirada en la matriz extracelular de la piel natural.
A través de una red de finos filamentos impresos en 3D, los científicos lograron cultivar células que dieron lugar a una piel artificial bicapa, reproduciendo tanto la epidermis como la dermis. Según los responsables del proyecto, se trata del primer modelo de este tipo capaz de generar una piel completamente diferenciada y con una matriz extracelular neoformada en tan solo 18 días.
La reducción de los tiempos de desarrollo representa una mejora significativa frente a los métodos convencionales, que suelen requerir entre 21 y 50 días para obtener resultados similares. Esta aceleración podría facilitar el avance de numerosos proyectos de investigación relacionados con la biología cutánea y el desarrollo de nuevos tratamientos.
Los investigadores destacan además la versatilidad del modelo, que puede adaptarse en tamaño, forma y composición para recrear diferentes microentornos cutáneos. Esto permitiría estudiar con mayor precisión cómo influyen distintos factores biológicos y físicos en la salud de la piel, así como desarrollar modelos específicos para investigar patologías cutáneas o evaluar tratamientos dermocosméticos y farmacéuticos en pieles de distintas edades.
Más allá de la investigación cosmética, la tecnología presenta potencial para aplicaciones clínicas futuras. El uso de materiales sintéticos ya aprobados por la FDA podría facilitar su desarrollo como injertos cutáneos personalizados o apósitos avanzados para el tratamiento de quemaduras y otras afecciones dermatológicas.
Asimismo, el modelo podría convertirse en una herramienta relevante para estudiar los procesos de cicatrización y regeneración tisular, contribuyendo al desarrollo de nuevas soluciones terapéuticas en medicina regenerativa.
Anne Colonna, responsable de Investigación Avanzada de L'Oréal Research & Innovation, destacó que esta colaboración no solo ha permitido acelerar el proceso de reconstrucción cutánea, sino también abrir nuevas posibilidades para el futuro de la ingeniería de tejidos. Según señaló, el proyecto refuerza el compromiso de la compañía con la innovación científica y con el desarrollo de métodos alternativos a la experimentación animal.
Este avance se enmarca en la estrategia de L'Oréal de impulsar nuevas plataformas de investigación que combinen biología, ingeniería y tecnologías de fabricación avanzada para mejorar la comprensión de la piel y acelerar el desarrollo de soluciones cosméticas y dermatológicas de próxima generación.