Freshly Cosmetics, la marca de dermocosmética natural fundada en 2016, celebra su 10º aniversario presentando una profunda evolución de su posicionamiento: el paso de la cosmética natural a la dermocosmética natural avanzada, con una visión que toma como base la salud sistémica y que entiende la piel como parte de un sistema complejo e interconectado.
Esta evolución no responde a una moda ni a una oportunidad de mercado, sino a un aprendizaje acumulado durante diez años de investigación, innovación y contacto directo con la piel. Y también a una experiencia personal de su propio fundador y CEO que marcaría un punto de inflexión en la historia de la marca.
Cuando la piel deja de entenderse como algo aislado
En 2022, Miquel Antolín, cofundador y CEO de Freshly, atravesó un episodio de salud que cambiaría su forma de entender el cuerpo y la piel para siempre. Con poco más de 30 años, empezó a experimentar cansancio extremo, estrés constante, niebla mental, problemas digestivos y reaccionescutáneas recurrentes.
“Las pruebas y diagnósticos eran correctos, pero incompletos. Nada era grave, pero todo estaba mal”, explica Antolín. “Recuerdo una comida familiar: un sorbo de vino y, de repente, manchas rojas por todo el cuerpo. Ahí entendí que algo sistémico estaba fallando”.
De ingeniero químico a una nueva comprensión de la piel
Antolín no partía de cero. Su formación en ingeniería química y sus años investigando, formulando y estudiando la piel en Freshly le habían enseñado que los sistemas complejos no se entienden por partes, sino por relaciones.
“Llevaba años trabajando con la piel desde una mirada científica, entendiendo cómo interactúan ingredientes, fórmulas y procesos. Cuando empecé a mirar mi propio cuerpo, ese mismo marco mental me ayudó a hacerme otras preguntas”.
Acompañado por profesionales, inició un proceso de investigación y cambio de hábitos que pasó por el eje digestivo, el descanso, la alimentación, la gestión del estrés, la luz y los ritmos biológicos. No fue un camino lineal, sino un proceso de ajustes constantes hasta llegar a un insight clave: la salud no es eliminar síntomas, sino respetar la biología en un entorno moderno que muchas veces va en su contra.
Y una segunda conclusión igual de poderosa: tenemos más capacidad de influir en nuestra salud (y en la de nuestra piel) de la que solemos creer, a través de pequeños cambios cotidianos.
El catalizador de una evolución natural
Ese cambio de mirada no fue solo personal. Como CEO de Freshly, tuvo una consecuencia inevitable: repensar cómo la marca entendía la piel.
“Entendí que la piel no vive aislada. Responde al descanso, al estrés, a lo que comes, a cómo vives. No es un eje independiente, sino un órgano integrado en un sistema complejo, conectado con el sistema inmune, el metabolismo, el entorno y los ritmos biológicos”.
Diez años después de su fundación, esa comprensión actúa como catalizador de la evolución de Freshly hacia la dermocosmética natural avanzada: productos que cuidan la salud cutánea apoyándose en la innovación científica, respetando los ciclos y mecanismos propios de la piel y trabajando en armonía con el cuerpo.
“Nuestras fórmulas no fuerzan: acompañan. Refuerzan el microbioma, equilibran la barrera cutánea y optimizan los procesos naturales de defensa. Ayudamos a la piel a hacer mejor lo que ya sabe hacer”, explican desde la marca.
Un nuevo paradigma en dermocosmética
La evolución de Freshly, por tanto, no se limita al desarrollo de producto. La marca apuesta también por compartir conocimiento y acompañar a su comunidad en la adopción de hábitos más conscientes, entendiendo que no se puede mejorar la salud de la piel sin tener en cuenta el contexto en el que vive.
“Creemos que la clave no está solo en curar, sino en prevenir. En ayudar a la piel a mantenerse en equilibrio para no tener que forzarla cuando algo ya se ha roto”, señala Antolín.
No desde la exigencia ni la culpa, sino desde la conciencia: cómo dormimos, cómo gestionamos el estrés o cómo nos exponemos al entorno tiene un impacto directo en la piel y en la salud a largo plazo.
Una evolución coherente con el ADN de Freshly
Fundada en 2016 por tres jóvenes ingenieros químicos, Mireia, Miquel y Joan, Freshly nació con una inquietud muy clara: cuidar la piel de forma más saludable y honesta. Una inquietud inspirada por Mercè, la madre de Miquel, que empezó a elaborar jabones naturales en casa tras perder a varios familiares por cáncer y cuestionarse el impacto de los productos cotidianos en la salud de su familia.
Diez años después, esa misma pregunta sigue vigente. Pero hoy, con más conocimiento, más experiencia y una comprensión más profunda de cómo funciona realmente la piel.
La evolución de Freshly hacia la dermocosmética natural no es un cambio de rumbo, sino una profundización de su propósito original: cuidar la piel de forma respetuosa, eficaz y consciente, entendiendo que la salud cutánea no puede abordarse de manera aislada.
“Mi experiencia no me dio una verdad absoluta, pero me enseñó a escuchar mejor al cuerpo. Y eso es exactamente lo que hoy hacemos en Freshly: escuchar mejor a la piel para cuidarla con más conocimiento, más conciencia y desde la prevención”.