La innovación en packaging sostenible va más allá de sustituir materiales: implica repensar el origen, la trazabilidad y el impacto social de cada envase.
Gracias a Prevented Ocean Plastic™, Lush, la casa británica especializada en jabonería, muestra cómo es posible interceptar el residuo antes de que alcance el mar y transformarlo en un recurso útil para la industria cosmética. Se trata de un modelo que combina rigor técnico, beneficios ambientales y un efecto directo en comunidades costeras, ofreciendo así una narrativa verificable de circularidad y prevención.
La sostenibilidad del packaging forma parte de la manera en la que se entiende la innovación en Lush. Desde sus inicios, un hito importante fue que la marca se convirtió en el primer retailer global de cosmética en adoptar Prevented Ocean Plastic™ (POP), validando así la integración de este material en envases de gran consumo. Su objetivo no era solo sustituir plástico virgen, sino hacerlo con un material recogido, clasificado y procesado bajo estrictos criterios de calidad y cumplimiento, dentro de una cadena de suministro auditada y trazable.
Cuando una botella llega al mar, en realidad ya es demasiado tarde. La radiación solar y la sal marina degradan el plástico en pocos días, haciéndolo prácticamente inutilizable para el reciclaje. Su retirada del océano es, por tanto, una labor de limpieza más que de reciclaje. El objetivo de POP es intervenir antes de que el plástico llegue al agua.
El material se recolecta en comunidades costeras situadas a menos de 30 millas del litoral, en regiones como el Sudeste Asiático, el Mediterráneo o América Central y del Sur, África Oriental y la región de Galápagos. Este modelo se inspira en la investigación de la Dra. Jenna Jambeck, Distinguished Professor of Environmental Engineering y MacArthur Fellow 2022, referente mundial en el estudio de flujos de residuos plásticos. La lógica es clara: interceptar el residuo allí donde la probabilidad de que termine en el mar es mayor.
Una vez recogido, el material pasa por una cadena de suministro auditada y trazable a nivel de lote, que incluye clasificación, lavado y procesado. Este último da lugar a pellets de PET reciclado listos para su uso en aplicaciones de envasado. La trazabilidad a este nivel permite mantener control de calidad y transparencia desde el punto de origen hasta la materia prima final.
POP cumple con normativas internacionales como EFSA (Europa) y US FDA (21 CFR 177.1630), además de controles GMP locales. El programa también está verificado mediante sistemas de aseguramiento de calidad reconocidos globalmente como ISO 9001, RecyClass y Control Union. Esto lo convierte en un material apto para aplicaciones exigentes, incluidas las de alimentación y cuidado personal.
Una innovación destacada es la instalación de escáneres de alta tecnología para el control de materias primas, capaces de detectar inconsistencias en niveles de partes por millón. Gracias a este nivel de exigencia, el material no solo cumple con las normativas alimentarias, sino que alcanza parámetros de cumplimiento farmacéutico, lo que lo sitúa en un estándar excepcionalmente alto dentro del sector del reciclado.
En cuanto a propiedades, POP ofrece características mecánicas y ópticas competitivas con el PET virgen. Se integra sin dificultades en procesos de soplado, termoformado e inyección, con un índice de fluidez (MFI) estable y buena resistencia al impacto. Su baja amarillez y claridad visual lo hacen apto para envases transparentes, una categoría especialmente exigente en cosmética por sus requisitos de estabilidad de color y claridad óptica. Estas cualidades permiten introducir POP en líneas de producción ya existentes sin necesidad de modificaciones de utillaje ni aditivos de resina barrera.
En el plano social, el programa apoya trabajos dignos y generadores de ingresos para comunidades y microemprendedores en zonas costeras desfavorecidas. El programa de impacto social de POP hace hincapié en la inclusión, la equidad de género y el empoderamiento económico a largo plazo. Hasta ahora, el programa ha evitado que 2.500 millones de botellas lleguen al mar y ha generado cientos de empleos directos y decenas de miles de horas de trabajo.
Al ser compatible con los flujos de reciclaje de PET, POP permite la integración en la economía circular tanto en la fase de producción como en la de postconsumo.
POP no es simplemente un material, sino un sistema de prevención y reutilización responsable de residuos plásticos a escala global. Al recoger plásticos en comunidades costeras antes de que lleguen al mar, evita la contaminación marina y, al mismo tiempo, ofrece una alternativa viable al plástico virgen. Para Lush, más allá de sustituir un material por otro, POP permite contar una historia verificable de impacto: un vínculo directo entre el packaging y la prevención real de residuos, con beneficios ambientales y sociales tangibles.
Este enfoque conecta directamente con la filosofía de la marca: “Leaving the World Lusher than we Found it”. Para Lush, trabajar con materiales como POP no es una medida puntual, sino una decisión coherente con la forma en la que se entiende la innovación: crear soluciones que beneficien a las personas, al planeta y a la industria a largo plazo.
Descarga sugerida:
Artículo escrito por:
Karolina Michalska
Creative Buying
,Lush