La transformación digital está cambiando la forma en la que la industria cosmética fabrica, innova, comercializa sus productos y llega a nuevos mercados. Fórmulas, procesos de producción, sistemas de trazabilidad, plataformas de e-commerce, datos de clientes, proveedores e infraestructuras tecnológicas forman parte de un ecosistema cada vez más conectado e interdependiente.
En este contexto, la ciberseguridad se convierte en una cuestión de negocio. Proteger los sistemas y la información ya no implica únicamente preservar los activos tecnológicos de una compañía, sino también garantizar la continuidad de sus operaciones, proteger su propiedad intelectual, mantener la confianza de clientes y partners y salvaguardar la reputación de la marca.
La creciente dependencia de sistemas conectados introduce, al mismo tiempo, nuevos puntos de riesgo. La gestión de identidades y accesos, la relación con proveedores y terceros, la seguridad de la cadena de suministro o el uso cada vez más extendido de la inteligencia artificial plantean nuevos retos para las organizaciones. En particular, la seguridad de la cadena de suministro ocupa un lugar relevante en el marco europeo de ciberseguridad y en las obligaciones asociadas a NIS2.
A este escenario se suma una evolución del marco regulatorio. NIS2, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial están configurando nuevas exigencias en materia de gestión de riesgos, protección de la información, gobernanza y seguridad. En el caso de los sistemas de IA de alto riesgo, el Reglamento Europeo de IA incorpora, entre otros aspectos, requisitos relacionados con la gestión de riesgos y la ciberseguridad.
Pero el cumplimiento normativo no tiene por qué entenderse únicamente como una obligación. Para las compañías cosméticas que trabajan con grandes clientes, retailers y mercados internacionales, la seguridad, la resiliencia y la capacidad de demostrar que los procesos están protegidos pueden convertirse también en elementos de confianza y diferenciación.
La ciberseguridad pasa así de ser una cuestión exclusivamente tecnológica a formar parte de la estrategia empresarial: desde la protección de los activos críticos y la gestión de accesos hasta la seguridad de proveedores, la preparación ante incidentes y la capacidad de recuperar la actividad cuando se produce una interrupción.
En este webinar abordamos cómo convertir la seguridad, el cumplimiento y la resiliencia en herramientas para proteger y fortalecer el negocio, analizando los principales riesgos a los que se enfrenta actualmente la industria cosmética y las claves para establecer prioridades. Una conversación con expertos para comprender cómo proteger los activos críticos, afrontar los nuevos desafíos derivados de la inteligencia artificial y construir una estrategia de ciberseguridad alineada con los objetivos de negocio.
Finalmente, se presentará una hoja de ruta práctica para priorizar inversiones y actuaciones, poniendo el foco en aquellos elementos que resultan esenciales para garantizar la continuidad del negocio y mantener la confianza de clientes, partners y mercados.
Temática
La ciberseguridad como elemento estratégico para la industria cosmética; protección de fórmulas, propiedad intelectual, producción, trazabilidad, e-commerce, datos de clientes y reputación de marca; NIS2, RGPD y Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial; nuevos riesgos asociados al uso de IA; gestión de identidades y accesos; seguridad de proveedores y cadena de suministro; continuidad y resiliencia del negocio; cumplimiento como ventaja competitiva; y criterios para establecer una hoja de ruta y priorizar inversiones en ciberseguridad.
A quién se dirige
Direcciones generales y departamentos de negocio, IT y tecnología, ciberseguridad, transformación digital, operaciones y producción, calidad y trazabilidad, e-commerce y marketing digital, protección de datos y compliance, departamentos legales, responsables de riesgos y continuidad de negocio, fabricantes y proveedores de la industria cosmética, compañías de cosmética y perfumería, retailers y empresas con operaciones internacionales, y todos aquellos profesionales interesados en la protección y resiliencia del negocio ante los nuevos riesgos digitales.