Número 39

estado de la piel son una herramienta esencial para demostrar la eficacia de los principios activos y las fórmulas cosméticas y controlar los efectos de la nutrición, la medicación, los tratamientos, el ejercicio y muchos más. Éstos suelen realizarse en centros de investigación por contrato, pero también pueden indicar los efectos de los productos durante las distintas fases de su desarrollo en los departamentos de I+D de la industria cosmética o farmacéutica. EL LABORATORIO AL ALCANCE DEL CONSUMIDOR Las mismas técnicas de medición que se utilizan en los laboratorios para demostrar los cambios en el estado de la piel pueden servir para analizarla en el punto de venta, ya que ofrecen información indispensable sobre su estado actual y sus necesidades de tratamiento, limpieza y cuidados dermocosméticos. Por otro lado, la piel tiene diferentes necesidades cosméticas en los distintos periodos de edad, por lo que la edad y el sexo de los clientes son datos básicos para una recomendación personalizada. Además, las mediciones cutáneas de la hidratación superficial y el nivel de sebo ofrecen información fundamental sobre la composición de la película hidrolipídica. El equilibrio ideal sería un contenido considerable de agua y un nivel medio de sebo. Una producción excesiva de sebo mostrará poros dilatados y puede, incluso, causar acné. Por otro lado, el sebo es una parte importante de la película hidrolipídica para mantener la superficie de la piel suave y flexible y prevenir la aparición de líneas de sequedad y arrugas. Los productos adaptados a las necesidades individuales deben reponer los déficits de ambos componentes para alcanzar el estado ideal. Asimismo, la medición de la elasticidad de la piel en distintas zonas del cuerpo puede mostrar el envejecimiento intrínseco y extrínseco de la piel y revelar la “edad biológica de la piel”, que puede ser muy inferior a la edad real del cliente. Esto ayuda al asesor de belleza a recomendar productos antienvejecimiento. La medición del color de la piel tiene en cuenta la distribución y el nivel de pigmentación de la piel o el enrojecimiento, que indicará la sensibilidad. El nivel de pigmentación es individual para cada persona y es un factor decisivo para la selección del FPS (Factor de Protección Solar) adecuado que es necesario para proteger la piel del sol. Su medición también puede indicar problemas relacionados con la pigmentación, como pigmentación irregular, hiperpigmentación o hipopigmentación en diferentes zonas de la piel. Las mediciones del pH de la piel pueden utilizarse para asesorar al cliente sobre las rutinas de limpieza y recomendarle productos de limpieza adecuados. La integridad de la barrera cutánea, nuestra última frontera con el medioambiente, se evalúa midiendo la llamada “pérdida de agua transepidérmica” (TEWL). Especialmente cuando la piel está dañada por la deshidratación debida al aire seco en invierno, el lavado frecuente, la limpieza y el cuidado no ajustados, problemas cutáneos como la dermatitis atópica, el contacto frecuente con sustancias peligrosas, por ejemplo, lubricantes u otros productos químicos agresivos utilizados en el lugar de trabajo o en el propio taller para actividades de bricolaje, un aumento de la TEWL mostrará daños en la piel incluso antes de que puedan ser percibidos por el ojo. Las imágenes de alta resolución tomadas en la cara o en zonas específicas de la piel mostrarán características visibles de la piel, por ejemplo, poros gruesos, arrugas pronunciadas, diferencias en el color de la piel, manchas de pigmentación, vasos sanguíneos dilatados, sequedad y descamación visibles y muchas más. Medir las necesidades de la piel es la clave de la cosmética personalizada. 90 INDUSTRIA COSMÉTICA 039 ESPECIAL COSMETICAFORUM 2025 producto final

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