Número 38

organizaciones del sector, más fuerte será la cosmética española en su conjunto. ¿Es el clúster un modelo clave para impulsar la competitividad del sector cosmético a nivel regional y nacional? ¿Qué ventajas aporta frente a otras formas de organización? Sin duda. El modelo clúster permite algo que, individualmente, muchas veces no es posible: cooperar sin perder la identidad empresarial. Nos da una estructura para detectar oportunidades comunes, compartir recursos, acceder a proyectos europeos, formar talento o generar impacto internacional con una voz conjunta. Además, promueve una visión de largo plazo, orientada a la transformación del sector. La gran ventaja es que nos permite ser más ágiles, más eficientes y más visibles como colectivo. Y todo eso, sin renunciar a la competitividad individual de cada empresa. En un entorno global tan exigente como el actual, trabajar de forma aislada ya no es una opción. La Comunidad Valenciana es una zona con una fuerte tradición industrial, también en el ámbito cosmético. ¿Qué es lomás destacable de las empresas cosméticas valencianas y qué aporta esta región al mapa cosmético nacional? La Comunidad Valenciana tiene una combinación muy valiosa: tradición industrial, mentalidad exportadora y una gran capacidad de adaptación. Las empresas cosméticas de esta región han sabido evolucionar, profesionalizarse y apostar por la innovación sin perder su esencia. Estamos hablando de compañías con décadas de trayectoria, que han crecido sin dejar de fabricar aquí, generando empleo y valor añadido en el territorio. Nuestro ecosistema también es muy diverso: hay grandes grupos, pymes especializadas, laboratorios, fabricantes a terceros… y todos aportan. Lo que une a estas empresas es una cultura de esfuerzo, una fuerte orientación al cliente y un compromiso con la calidad. Esa combinación hace que la Comunidad Valenciana tenga hoy un peso muy relevante en la cosmética nacional, tanto en volumen como en prestigio. ¿Qué retos específicos enfrenta la industria cosmética española en estos momentos, especialmente desde el punto de vista de la innovación, la sostenibilidad o la internacionalización? Nos enfrentamos a un escenario cada vez más exigente. En innovación, el reto está en ser capaces de anticipar tendencias y responder con agilidad, sin perder rigor científico. La cosmética ya no se entiende sin investigación, y eso requiere inversiones, colaboración y una regulación clara que acompañe el desarrollo. En cuanto a sostenibilidad, ya no es una opción, es una condición de futuro. El consumidor lo exige, y las empresas estamos transformando procesos, fórmulas y envases para reducir el impacto medioambiental. Pero esa transición tiene un coste, y necesita apoyo institucional y visión a largo plazo. Y en internacionalización, aunque la marca España cada vez tiene más peso, sigue siendo fundamental abrir mercados, adaptar mensajes y competir con gigantes globales. Para todo ello, la cooperación entre empresas y el trabajo en red, como el que impulsa el clúster, se vuelven fundamentales. El mundo de la belleza siempre se guía por las tendencias. ¿Cuáles son las que marcarán el desarrollo del sector cosmético en los próximos años? Estamos viendo cómo las tendencias ya no vienen solo de la moda o de la estética, sino también de la ciencia, la salud y la conciencia social. La cosmética funcional, con activos eficaces y resultados medibles, va a seguir ganando protagonismo. El consumidor es cada vez más exigente y está más informado, y pide transparencia, trazabilidad y evidencia. Por otro lado, la sostenibilidad real —no solo en los ingredientes, sino también en los procesos, envases y logística— será una palanca de diferenciación. Lo mismo ocurre con la inclusividad: estamos ante una industria que ya no puede permitirse ser excluyente ni en sus mensajes ni en sus productos. También hay un movimiento claro hacia la personalización, donde la tecnología tendrá un papel esencial. Y, por supuesto, el auge de lo sensorial, lo natural y lo ético, sin renunciar a la eficacia, marcará el ritmo del sector en los próximos años. Como presidenta del clúster y también como CEO de Nirvel Beauty Group, tiene una doble visión del ecosistema. ¿Cómo ha evolucionado la percepción del made in Spain en cosmética dentro y fuera de nuestras fronteras? La percepción ha cambiado mucho, y para bien. Hace unos años, el “ made in Spain ” en cosmética era poco conocido. Hoy, gracias al trabajo constante de muchas empresas que han apostado por la calidad, la innovación y el diseño, la cosmética española ha ganado prestigio y credibilidad internacional. En mercados tan competitivos como Europa, Asia o América Latina, el origen español genera confianza. Y eso se debe a que hemos sabido mantener estándares altos, responder con agilidad a las nuevas demandas del consumidor y adaptar nuestras propuestas a diferentes culturas sin perder identidad. Desde el clúster, además, queremos seguir reforzando esa imagen. Tenemos talento, tecnología y capacidad productiva para estar entre los referentes mundiales. Ahora se trata de consolidarlo con una estrategia colectiva, que nos permita 44 INDUSTRIA COSMÉTICA 038 VERANO 2025 producto nacional

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