Número 38

proyectar todo el potencial de la Comunidad Valenciana y de España en su conjunto. ¿Qué importancia tiene hoy en día la cooperación entre empresas, incluso entre posibles competidores, para fomentar la innovación y el crecimiento sostenible del sector? Es fundamental. Lo que antes podía verse como una amenaza hoy se entiende como una oportunidad estratégica para avanzar más rápido y de forma más sólida. Hay muchos retos que compartimos todas las empresas del sector: desde la sostenibilidad, la captación de talento o el acceso a determinadas tecnologías, hasta la internacionalización o el cumplimiento normativo. Afrontarlos juntos no solo es más eficiente, también nos hace más competitivos a nivel global. El clúster parte precisamente de esa idea: cooperar en lo que nos une y competir en lo que nos diferencia. No se trata de renunciar a la identidad de cada empresa, sino de sumar fuerzas en áreas donde el impacto es mayor si vamos de la mano. Además, la colaboración genera un ecosistema más dinámico, más innovador y más atractivo para otros actores, desde universidades hasta inversores. Y eso es clave si queremos que el sector cosmético crezca de forma sostenible. Tras más de dos décadas liderando Nirvel Beauty Group, una firma con una fuerte proyección internacional, ¿qué destacaría de lo aprendido en su trayectoria como empresaria? He aprendido que la clave está en escuchar, adaptarse y rodearse de un buen equipo. El sector de la belleza cambia constantemente, y mantenerse relevante exige una actitud muy activa: estar cerca del mercado, observar, hacer preguntas, asumir riesgos cuando toca y ser capaz de cambiar el rumbo si es necesario. También he aprendido que la cultura empresarial es un activo estratégico. En Nirvel hemos apostado siempre por combinar tradición e innovación, por tener los pies en Alcoy y la mirada puesta en el mundo. Eso solo es posible con personas comprometidas, que comparten una visión y crecen con ella. Y, sobre todo, he entendido que el éxito no es solo económico. Crear empleo, generar confianza, aportar valor social y construir algo que perdure en el tiempo es lo que realmente te da sentido como empresaria. Eso, para mí, es lo más valioso que me llevo de estos años. ¿Qué sinergias se generan entre su rol en Nirvel y la presidencia del clúster? Muchas, y muy enriquecedoras en ambos sentidos. Desde Nirvel tengo una visión muy directa de lo que implica el día a día de una empresa cosmética: los retos regulatorios, la presión de los mercados, la necesidad de innovar constantemente. Esa experiencia me permite llevar al clúster una mirada muy pegada a la realidad, con sensibilidad hacia las preocupaciones concretas de las empresas. A la vez, la presidencia del clúster me ofrece una perspectiva más amplia: me permite entender mejor los desafíos comunes, identificar oportunidades de colaboración y establecer conexiones que, de otro modo, serían difíciles. Todo eso también nutre a Nirvel Beauty Group, porque nos permite anticiparnos, inspirarnos y contribuir activamente a un ecosistema más fuerte. Al final, lo que beneficia al conjunto del sector acaba beneficiando también a cada empresa, y viceversa. Por eso creo que esa doble mirada —empresarial e institucional— es una ventaja que hay que saber aprovechar con responsabilidad. Nuestro país es rico en producción cosmética. Todos los años surgen proyectos nuevos y parece que todos los actores del sector están dispuestos a hacer que éste crezca. ¿Cómo cree que será el mapa de la industria dentro de diez años? ¿Qué le gustaría que cambiara y qué le gustaría que se mantuviera como hasta ahora? ¿Qué mensaje le trasladaría a los profesionales actuales y futuros del beauty? Dentro de diez años me imagino un sector cosmético español todavía más fuerte, más internacionalizado y más comprometido con la sostenibilidad. La capacidad industrial ya la tenemos, el talento también. Lo que necesitamos es seguir trabajando juntos para que España, y en especial la Comunidad Valenciana, sean reconocidas como referentes mundiales en innovación cosmética responsable. Me gustaría que cambiara la percepción de la cosmética como algo meramente estético. Somos una industria con peso económico, capacidad exportadora, generación de empleo cualificado y un fuerte componente científico y tecnológico. Reivindicar eso es clave para posicionarnos como lo que realmente somos. Y me gustaría que se mantuviera el entusiasmo emprendedor, el dinamismo, la capacidad de reinventarse y la pasión por crear belleza desde el respeto a la piel, al entorno y a las personas. A los profesionales actuales y futuros del beauty les diría que no hay sector más apasionante. Que cuiden la formación, que escuchen al consumidor, que sean curiosos, que no teman colaborar y que no pierdan nunca la ética en la búsqueda del éxito. La cosmética tiene mucho poder transformador, y está en nuestras manos usarlo con responsabilidad e inteligencia 45 VERANO 2025 INDUSTRIA COSMÉTICA 038 producto nacional

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