Número 34

d. El frío, factor al que no se le concede la importancia que en realidad tiene. Ejerce una perniciosa influencia sobre la piel que se manifiesta en descamaciones, trastornos circulatorios y resecamiento general, con pérdida de factor hidratante natural. e. La contaminación tiene en la actualidad una importancia creciente en el envejecimiento cutáneo. Los ambientes muy contaminados ejercen una perniciosa influencia sobre la piel, sobre todo, en las grandes ciudades y en las zonas muy industrializadas; la atmósfera contiene gases tóxicos y materias sólidas en suspensión que propician la formación de radicales libres (óxidos de nitrógeno, oxidantes, tiocompuestos). Las materias sólidas se adhieren a la piel, constituyendo un impedimento, no despreciable, para el normal desarrollo de sus funciones. CAUSAS ENDÓGENAS ACELERANTES DEL ENVEJECIMIENTO CUTÁNEO Sin lugar a dudas, se puede afirmar que estas causas internas de envejecimiento de la piel son, en su mayor parte, secuelas o consecuencias de las enumeradas en el párrafo anterior. Como causas internas del envejecimiento cutáneo se pueden citar: modificación de la estructura íntima y del ADN de la piel. MODIFICACIÓN DE LA ESTRUCTURA ÍNTIMA Recientes investigaciones sobre el envejecimiento de la piel, demuestran que tiene lugar en los tejidos conjuntivos de la misma. Pearce y Grimmer después de un estudio a fondo de la variación de los tres componentes fundamentales de la piel: agua, lípidos y proteínas en función de la edad, esquematizaron los porcentajes de dichos componentes tal como viene en la fig. 1. Es decir, que el contenido de agua, al contrario de lo normalmente esperado, aumenta con la edad. Lo que en realidad ocurre, es que gran parte del agua no está ligada por los mucopolisacáridos, siendo incapaz de provocar la turgencia propia de una piel joven. Los lípidos permanecen prácticamente constantes. La elastina, que forma gran parte del residuo insoluble, aumenta ligeramente, aunque con la edad va perdiendo su cualidad elástica. El colágeno, en cambio, disminuye bastante con el paso del tiempo. Los tejidos conjuntivos no envejecidos presentan una elasticidad y turgencia adecuadas, gracias a que las cadenas polipéptidas que forman la molécula del colágeno, al no estar atadas por enlaces laterales, pueden deslizarse entre sí; además, al ser la estructura menos rígida absorben mejor la humedad y presentan una mejor turgencia. La elastina es el constituyente esencial de las fibras que conforman los tejidos elásticos. Es muy insoluble y estable químicamente. Está formada por dos componentes que se conocen como α – y β – elastina. Estas cadenas están unidas por numerosas conexiones laterales que le confieren las propiedades singulares de gran elasticidad e insolubilidad. Si Bogomoletz postuló que el hombre era tan viejo como sus tejidos conjuntivos, después de los recientes estudios sobre la elastina, Robert ha podido replicar diciendo que el hombre es tan viejo como sus fibras elásticas. Recientes estudios anatómicos y dermatológicos han puesto de manifiesto la enorme importancia, en este complicado entramado que forma la dermis, de las fibras reticulosas. Los típicos haces gruesos y ondulados de fibras colágenas, se hallan envueltos por fibrillas dispuestas en forma de tupida red, de tal manera, que si se aplica una tensión a cualquier grupo individual de fibras colágenas, puede ser transmitida y dispersada sobre una amplia área, a través de la envoltura reticular. Las fibras escleroprotéicas del tejido conjuntivo están inmersas en los mucopolisacáridos, material amorfo y viscoso, con una enorme capacidad retentiva del agua. A medida que la piel envejece, disminuye el contenido de mucopolisacáridos y su polimerización es menor; lo que se traduce en pérdida de elasticidad y turgencia. Figura 1. Variación de componentes de la piel con la edad. 43 OTOÑO 2024 INDUSTRIA COSMÉTICA 034 dermatología

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