Industria Cosmética - Número 46

Nada debería ser gratuito El lujo en packaging no depende de la acumulación de materiales, acabados o recursos gráficos, sino de la capacidad de tomar decisiones con sentido. Concepto, criterio y atención al detalle construyen una percepción que va más allá de lo visual y que permite expresar la personalidad de una marca de forma coherente. Desde esta perspectiva, cada elemento del diseño debe responder a una intención: transmitir unas determinadas sensaciones, reforzar una historia y contribuir a que el resultado final tenga sentido como conjunto. P OR Francesc Morata, D IRECTOR C REATIVO DE N ORESTE CONCEPTO, CRITERIO Y ATENCIÓN AL DETALLE Desde nuestro punto de vista, la percepción de lujo está estrechamente ligada a las sensaciones que transmite un producto y a las buenas decisiones que hay detrás de su diseño. No puede centrarse en la cantidad de acabados que aplicamos a un packaging . Podemos utilizar un papel rugoso, un estampado dorado, diferentes relieves y tintas especiales, pero si detrás de todo esto no hay un buen concepto, el resultado puede quedarse simplemente en una suma de recursos. Para nosotros, lo más importante es que el diseño tenga sentido y que cada decisión ayude a transmitir la personalidad del producto o de la marca. En Noreste somos exigentes con nuestro trabajo y, por suerte, tenemos clientes que lo son todavía más. Esto nos lleva a prestar atención a los detalles desde el principio, pensar y razonar las propuestas, y tener claro por qué utilizamos unos materiales o unos acabados determinados. Todo debe estar conectado y apoyarse en una historia que dé sentido al conjunto. Lo más importante es seguir preguntándonos qué aporta cada decisión para que nada sea gratuito. TENER CLARO QUÉ SENSACIONES QUEREMOS TRANSMITIR Cuando empezamos un proyecto, es fundamental conocer bien al cliente y entender qué quiere conseguir con su producto, cómo lo imagina y qué sensaciones quiere despertar. Las primeras conversaciones nos ayudan a profundizar en la personalidad de la marca y descubrir la idea sobre la que desarrollaremos el diseño. Muchas veces, al terminar un proyecto, el resultado es muy distinto del que imaginábamos y, habitualmente, mejor. Esto sucede cuando partimos de un buen concepto y tenemos tiempo para pensarlo y desarrollarlo. Las formas pueden cambiar, pero las sensaciones que queremos transmitir nos ayudan a mantener una dirección clara. Hablar de elegancia o exclusividad puede ser un punto de partida, pero necesitamos entender qué significan para la marca y para la persona que lidera el proyecto, qué sensaciones asocia a esas palabras y cómo podemos expresarlas mediante la forma, el color, los materiales y los acabados. Aquí es donde el storytelling silencioso tiene un papel importante. La forma de un frasco, su tapón, la gráfica o el tacto de una caja nos permiten transmitir esas sensaciones sin necesidad de explicarlo todo con palabras. El consumidor no necesita conocer todas las referencias que hemos utilizado, pero sí percibir una personalidad definida. Por eso, la historia que queremos contar debe acompañar el diseño desde el principio y dar sentido a la relación entre todos sus elementos. Tener esto claro nos permite valorar los cambios y explicar nuestras decisiones al cliente. También nos ayuda a pensar cómo podrá crecer el diseño en nuevas fragancias, formatos o cofres, dando personalidad a cada producto y manteniendo un lenguaje común que haga reconocible a la marca. Nuestro trabajo para Penhaligon’s es un buen ejemplo de cómo llevar estas sensaciones al packaging a través de un storytelling bien desarrollado. La riqueza de los materiales y los acabados nos permite dar forma a esa historia. Cada recurso contribuye a expresar el universo de la marca, con una intención clara detrás de cada detalle. 122 INDUSTRIA COSMÉTICA 046 OTOÑO 2026 PACKAGING DE LUJO

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