Industria Cosmética - Número 46
Una caja dentro de otra caja puede seguir generando espectacularidad. Pero también puede generar una pregunta que antes aparecía con menos frecuencia: ¿era realmente necesario? La cuestión no es simplemente reducir. Es saber dónde reducir sin reducir valor. Y ahí las decisiones de diseño tienen consecuencias muy concretas: reducir el número de componentes, trabajar estructuras más eficientes, evitar combinaciones de materiales difíciles de separar, racionalizar determinados acabados, aligerar sin perder presencia o diseñar sistemas de refill que funcionen realmente en el uso. La sostenibilidad no debería llegar al final para corregir un packaging ya diseñado. Material, estructura, gráfica y producción deben plantearse conjuntamente desde el inicio. LESS IS MORE. ¿SEGURO? Less is more se ha convertido casi en una fórmula automática cuando hablamos de nuevos códigos de lujo. Pero menos no siempre es mejor. Reducir gramaje, eliminar una pieza o sustituir un material puede mejorar determinados indicadores, pero cada decisión afecta también a la resistencia, la protección, la percepción, la producción y la experiencia de uso. Menos material con una mala experiencia, no es mejor. Una solución refillable que nadie quiere conservar, tampoco. Y sostenibilidad no significa que todo el lujo deba convertirse en silencioso, neutro o minimalista. Hay marcas cuyo valor está precisamente en la exuberancia, el color, la ornamentación o la sorpresa. Reducir esos elementos puede hacerlas más simples, pero también menos reconocibles. Quizá sea más útil hablar de less, but better. Menos de aquello que no aporta. Mejor aquello que decidimos mantener. Esto exige diseñar el conjunto, no optimizar sus partes de forma aislada. Si eliminamos una capa, la estructura tendrá que resolver mejor la protección y la experiencia. Si reducimos acabados, podemos 120 INDUSTRIA COSMÉTICA 046 OTOÑO 2026 packaging de lujo
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