Número 45

combinen funcionalidad demostrada, estabilidad, viabilidad industrial y sostenibilidad, sin comprometer la seguridad ni la compatibilidad formulativa. En paralelo, el microbioma cutáneo se ha consolidado como uno de los principales focos de innovación cosmética. La evidencia científica acumulada durante los últimos años demuestra que la microbiota de la piel desempeña un papel esencial en el mantenimiento de la homeostasis cutánea, la integridad de la función barrera y la modulación de procesos inflamatorios. Alteraciones en este ecosistema microbiano, conocidas como estados de disbiosis, se relacionan con patologías y desequilibrios dermatológicos como el acné, la dermatitis atópica, la rosácea o la psoriasis. En este escenario, los ingredientes con capacidad para modular el microbioma representan una oportunidad estratégica para el desarrollo de nuevas generaciones de productos cosméticos. Sin embargo, muchas de las soluciones actualmente disponibles presentan limitaciones asociadas a la estabilidad de los ingredientes, la complejidad regulatoria, la escalabilidad de los procesos biotecnológicos o la falta de validación funcional integral. Con el objetivo de abordar estos desafíos, ITENE desarrolla el proyecto IMPULSO, financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (IVACE+i) de la Generalitat Valenciana y por la Unión Europea a través de fondos FEDER, centrado en la valorización biotecnológica de subproductos agroalimentarios para la obtención de ingredientes bióticos funcionales destinados al equilibrio del microbioma cutáneo. El proyecto integra estrategias de economía circular, biotecnología industrial y validación cosmética para transformar residuos agroalimentarios en ingredientes de alto valor añadido con potencial aplicación industrial. DE SUBPRODUCTO AGROALIMENTARIO A INGREDIENTE COSMÉTICO FUNCIONAL La industria agroalimentaria genera anualmente grandes volúmenes de subproductos que, en muchos casos, presentan un aprovechamiento limitado y terminan destinados a aplicaciones de bajo valor o gestión como residuo. Sin embargo, numerosas corrientes agroindustriales contienen compuestos bioactivos, nutrientes y fracciones estructurales con elevado potencial para aplicaciones biotecnológicas y cosméticas. En el marco del proyecto IMPULSO se realizó un proceso de análisis, caracterización y selección de distintas matrices agroalimentarias, identificándose como especialmente prometedores determinados subproductos procedentes del aguacate y el tomate. En concreto, la piel y el hueso de aguacate, así como fracciones residuales del procesado del tomate, mostraron una composición favorable rica en compuestos fenólicos, carbohidratos estructurales, lípidos y otros componentes de interés funcional. Estas materias primas fueron sometidas a procesos de acondicionamiento orientados a garantizar su homogeneidad y adecuación para posteriores etapas biotecnológicas. Entre las operaciones aplicadas destacan la reducción de tamaño de partícula, procesos de secado controlado y homogenización de la matriz. Posteriormente, los subproductos fueron tratados mediante tecnologías de extracción sostenible destinadas a recuperar compuestos bioactivos con potencial aplicación en detergencia así como en cosmética. Uno de los aspectos diferenciales del proyecto reside en el aprovechamiento integral de la corriente residual. Más allá de la recuperación de extractos bioactivos, la biomasa restante tras la extracción se valoriza como sustrato para procesos fermentativos, permitiendo integrar completamente el concepto de bioeconomía circular y maximizar el aprovechamiento de la materia prima. Este enfoque no solo reduce la generación de residuos, sino que también contribuye a generar nuevas cadenas de valor entre la industria agroalimentaria y la cosmética, alineándose con las crecientes demandas de sostenibilidad y aprovechamiento eficiente de recursos. HIDRÓLISIS ENZIMÁTICA: CONVERSIÓN DE RESIDUOS EN SUSTRATOS FERMENTABLES La transformación de la fracción residual en un sustrato biotecnológico funcional constituye una de las etapas clave del proyecto IMPULSO. Para ello, se desarrollaron procesos de hidrólisis enzimática específicamente optimizados para la liberación de azúcares fermentables a partir de matrices lignocelulósicas complejas. El proceso combina pretratamientos térmicos y la acción de complejos enzimáticos capaces de degradar estructuras polisacarídicas presentes en los subproductos agroalimentarios. Esta estrategia permite aumentar significativamente la accesibilidad de las enzimas a la matriz vegetal y mejorar la eficiencia global de conversión. Los resultados obtenidos demostraron elevados rendimientos de sacarificación, próximos al 93 %, con la generación de hidrolizados ricos en 23 ESPECIAL COSMETICAFORUM 2026 INDUSTRIA COSMÉTICA 045 ingredientes cosméticos

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