Número 44

cuerpo y la piel, buscando robar electrones de las células sanas para estabilizarse. Cuando lo hacen, dañan esas células, de manera similar a vándalos que rompen vallas o rayan vehículos en un vecindario. Este ataque provoca lo que se conoce como estrés oxidativo, que perjudica la piel de varias formas: daña el ADN dentro de las células, desencadena inflamación y debilita el colágeno, la proteína que mantiene la piel firme y elástica. Como consecuencia, la exposición a los rayos UV altera el funcionamiento de las células cutáneas, lo que provoca enrojecimiento, irritación y, con el tiempo, un envejecimiento acelerado e incluso el desarrollo de cáncer de piel. En otras palabras, estos vándalos no sólo causan desorden, sino que debilitan todo el vecindario, dejando la piel vulnerable. Afortunadamente, el cuerpo tiene su propio escuadrón de defensa: los antioxidantes. Y ahí es donde entran en juego los fotoprotectores orales. Actúan como agentes de patrulla expertos o equipos de reparación, localizando los radicales libres y neutralizándolos antes de que causen más daño. Al fortalecer el sistema antioxidante natural del organismo, los fotoprotectores orales ayudan a mantener la piel fuerte, equilibrada y mejor preparada para enfrentarse al sol. ASÍ ES COMO ACTÚAN ENTRE BASTIDORES: 1. Neutralización de radicales libres: Al igual que el jugo de limón sobre una manzana cortada, los antioxidantes de estos suplementos previenen el pardeamiento oxidativo o, en el caso de la piel, el daño inducido por la radiación UV. El licopeno y la astaxantina destacan como defensores clave. 2. Reducción de la inflamación: ¿Demasiado sol? La piel activa la alarma en forma de inflamación. El Polypodium leucotomos ayuda a silenciar esa señal al bloquear mensajeros inflamatorios, llamados citocinas, y reducir el estrés oxidativo en las células cutáneas. De manera similar, la astaxantina cumple una doble función: no solo combate las moléculas dañinas, los radicales libres, sino que también disminuye la actividad de ciertos “iniciadores del fuego” en la piel, como NF-kB y COX-2, que son grandes desencadenantes de la inflamación. Es como enfriar un vecindario quemado por el sol antes de que se convierta en un incendio fuera de control. 3. Apoyo a la reparación de la piel: Algunos compuestos, como la niacinamida, refuerzan los mecanismos naturales de reparación cutánea al favorecer la reparación del ADN y aumentar la producción de ceramidas. Es un factor clave para fortalecer las células de la piel y mantener una hidratación adecuada. 4. Estimulación de la producción de melanina: La melanina, el pigmento natural de la piel, ayuda a absorber y bloquear los rayos UV dañinos del sol. Actúa como un escudo natural, reduciendo la cantidad de radiación que llega y daña las capas más profundas de la piel. Ciertos carotenoides, como el betacaroteno, pueden mejorar la capacidad de autoprotección de la piel al promover una distribución más uniforme y equilibrada de la melanina, lo que con el tiempo puede dar lugar a un tono ligeramente más cálido u oscuro. Sin embargo, esto no es lo mismo que el autobronceado o bronceado tradicional, que suele ser el resultado de una producción excesiva de melanina tras una exposición solar prolongada. ¿PUEDEN LOS FOTOPROTECTORES ORALES SUSTITUIR AL PROTECTOR SOLAR? Respuesta corta: no. Los fotoprotectores orales no pueden — ni deben — reemplazar al protector solar tópico. ¿Por qué? El protector solar crea una barrera física inmediata que refleja o absorbe los rayos dañinos antes de que puedan afectar la piel. Protección interna, resultados visibles. 82 INDUSTRIA COSMÉTICA 044 VERANO 2026 nutricosmética

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