Número 44
emocional. Separar eso lleva años. Como mujer, me han subestimado en negociaciones. Me han preguntado si “mi marido también está metido en el negocio”. Me han dado consejos que no pedí sobre cómo escalar más rápido, como si nosotras no supiéramos lo que queremos. Y al mismo tiempo, he tenido una complicidad con otras mujeres emprendedoras, proveedoras, clientas, que ha sido un sostén enorme. Lo más bonito de ser dos es que nunca estás sola en los momentos duros. El concepto de “producto nacional” está ganando peso en la industria cosmética. ¿Qué significa formar parte del ecosistema de marcas españolas de belleza? Significa responsabilidad y orgullo a partes iguales. España tiene una riqueza botánica, una cultura del cuidado, una sensibilidad estética que históricamente no ha tenido la visibilidad que merece en el mundo de la cosmética premium . Eso está cambiando, y me alegra mucho ser parte de ese cambio. Pero también implica trabajar contra ciertos prejuicios. Todavía existe la idea de que lo español es más barato, más accesible, menos aspiracional que lo francés o lo escandinavo. Romper eso requiere consistencia y mucha, mucha calidad. Hacemos todo aquí. Formulamos aquí, producimos aquí. Eso no es solo un argumento de marketing , es una decisión que afecta a todo: a los tiempos, a los costes, a las relaciones. Y es una decisión de la que no nos arrepentimos. En los últimos años, el consumidor parece buscar propuestas más auténticas, transparentes y alineadas con sus valores. ¿Cómo habéis percibido este cambio y cómo ha impactado en la evolución de ROWSE? Lo hemos percibido sobre todo en el tipo de preguntas que nos hacen. Antes la gente preguntaba “¿funciona?”. Ahora pregunta “¿de dónde viene esto?”, “¿cómo está hecho?”, “¿qué pasa cuando acaba el envase?”. Eso es un cambio enorme y es el cambio correcto. Para nosotras no ha supuesto un giro estratégico porque siempre hemos operado desde esa transparencia. Pero sí nos ha dado más espacio para hablar de cosas que antes parecían demasiado técnicas o demasiado comprometidas para una marca de belleza. Ahora la gente quiere saber. Y nosotras tenemos mucho que contar. A medida que la marca crece, también lo hace la complejidad del negocio. ¿Qué retos han surgido al escalar un proyecto que nació con una vocación tan artesanal y cuidada? El reto más grande ha sido escalar sin industrializar el alma. Cuando creces, aparece la presión de estandarizar, de optimizar, de que todo sea más eficiente. Y la eficiencia a veces está reñida con el cuidado. Hemos tenido que aprender a delegar sin perder el criterio. A confiar en un equipo sin soltar el hilo de lo que hace que esto sea ROWSE y no otra marca. Y eso es un trabajo constante, nunca está resuelto del todo. También ha sido un reto financiero real. La cosmética artesanal de calidad tiene unos márgenes com plicados. Nadie habla de eso abiertamente y debería, porque muchas marcas bonitas desaparecen no por falta de talento sino por falta de liquidez. En términos de producto, ¿cómo se decide qué lanzar y qué no dentro de un portfolio que apuesta por la simplicidad y la funcionalidad? ¿Qué poder de influencia tienen las tendencias en ROWSE? Las tendencias nos informan pero no nos dictan. Hay un filtro muy claro: ¿esto resuelve algo real para nuestra clienta o solo está de moda? ¿Podemos hacerlo con los ingredientes y los estándares que nos hemos puesto? ¿Añade algo nuevo al portfolio o es redundante? Si pasa esos tres filtros, avanzamos. Si no, lo dejamos ir aunque veamos que todo el mundo lo está haciendo. Hemos dicho no a muchas cosas 71 VERANO 2026 INDUSTRIA COSMÉTICA 044 producto nacional
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