Número 41
últimos años hemos pasado de fórmulas densas y poco agradables a una gran variedad de formatos —en polvo, compactos, sólidos, en stick o cremas ligeras— que facilitan la aplicación diaria. Además, la fotoprotección se ha integrado en muchos otros cosméticos, productos secundarios como bases de maquillaje, hidratantes o tratamientos antiedad, que es importante que la normativa contemple y reconozca para fomentar esta innovación, porque contribuye a una mayor protección y, por tanto, a la salud pública. Desde el punto de vista de la comunicación, ¿qué retos persisten para trasladar mensajes claros y veraces sobre fotoprotección? El gran reto sigue siendo comunicar de forma sencilla, rigurosa y coherente. Es fundamental que los mensajes lleguen al consumidor de manera comprensible, insistiendo en la importancia de protegerse del sol durante todo el año, especialmente desde edades tempranas. En este sentido, la Comisión Europea también trabaja para simplificar el etiquetado y facilitar la elección del producto adecuado. La colaboración con dermatólogos, farmacéuticos y expertos del sector es clave para transmitir información veraz y reforzar los buenos hábitos. En tu opinión, ¿qué papel puede jugar la colaboración entre industria, autoridades sanitarias y comunidad científica para mejorar la confianza del consumidor en la fotoprotección? La cooperación entre todos los agentes —autoridades, industria, profesionales sanitarios y comunidad científica— es esencial. Solo desde la colaboración y la transparencia se puede avanzar en la mejora de la regulación, en la calidad de los productos y en la confianza del consumidor. En este momento estamos viviendo un proceso muy positivo de consenso y trabajo conjunto, tanto a nivel español como europeo, que sin duda reforzará la concienciación sobre la importancia de la fotoprotección 23 INVIERNO 2025 INDUSTRIA COSMÉTICA 041 especial
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