Industria Cosmética - Número 46

activos, analiza fórmulas y consulta estudios antes de tomar una decisión. El problema es que hacerlo todo de forma manual requiere tiempo y conocimientos. Los consumidores ya no quieren pasar horas descifrando listas de ingredientes, intentando averiguar qué activos pueden combinarse o dudando sobre si un determinado producto es realmente adecuado para su piel. Hoy buscan algo diferente: no simplemente comprar un cosmético, sino encontrar de forma rápida y sencilla una solución adaptada a una necesidad concreta. QUÉ ENTENDEMOS REALMENTE POR PERSONALIZACIÓN La personalización en belleza va mucho más allá de preguntar si una persona tiene la piel seca, grasa o mixta. El tipo de piel puede ser solo uno de los muchos factores que determinan si un producto resulta adecuado. Una recomendación verdaderamente personalizada puede tener en cuenta las necesidades específicas del consumidor —por ejemplo, hidratación, sensibilidad, manchas o signos de envejecimiento—, pero también sus preferencias y hábitos. El formato que prefiere, la textura que le resulta agradable, los ingredientes que busca o evita, su presupuesto, los productos que ya utiliza e incluso las condiciones de su entorno pueden influir en la elección. El clima es un buen ejemplo. Las necesidades de la piel pueden cambiar dependiendo de la humedad, la temperatura o la exposición al sol. Del mismo modo, una rutina adecuada para una persona que utiliza determinados activos puede no ser la mejor opción para alguien que ya está utilizando productos con ingredientes similares. La edad también puede formar parte del contexto, siempre que el consumidor decida compartir esta información. Lo mismo ocurre con sus objetivos y preferencias: una persona puede buscar una rutina minimalista con pocos productos, mientras que otra puede estar interesada en una rutina más completa. Para alguien, la prioridad puede ser el precio; para otro, determinados ingredientes, el origen de la marca o características como que un producto sea vegano o cruelty-free . La inteligencia artificial permite analizar un volumen de variables que sería difícil procesar manualmente y relacionarlas con las características de miles de productos. Así, la personalización deja de consistir únicamente en aplicar filtros y pasa a convertirse en una interpretación más completa de las necesidades del consumidor. EL PAPEL DE LOS DATOS: PERSONALIZACIÓN Y CONFIANZA Para que una recomendación sea relevante, la tecnología necesita información. Sin embargo, cuanto más personalizada es una experiencia, más importante se vuelve también la cuestión de cómo se utilizan los datos. El objetivo no debería ser recopilar información indiscriminadamente, sino utilizar aquellos datos que realmente aporten valor a la experiencia del consumidor. Sus preferencias, los productos que consulta, las categorías que busca o la información que decide proporcionar voluntariamente pueden ayudar a construir recomendaciones más relevantes. Al mismo tiempo, la personalización necesita transparencia. El consumidor debe entender, al menos de forma general, por qué se le recomienda un determinado producto y qué información se utiliza para generar esa recomendación. La confianza se convierte así en un elemento fundamental de la experiencia digital. Una recomendación eficaz no tiene por qué ser una «caja negra». Cuanto más sencillo sea explicar por qué un producto ha sido seleccionado —por ejemplo, por sus ingredientes, su función o su compatibilidad con otros productos de la rutina—, más fácil será para el consumidor valorar la propuesta y tomar una decisión informada. En este sentido, la inteligencia artificial no debería sustituir la decisión del consumidor, sino facilitarla. La tecnología puede reducir el número de opciones, organizar la información y explicar las diferencias entre ellas, pero la elección final continúa estando en manos de la persona. EL PAPEL DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL ANÁLISIS DE DATOS En este contexto, los filtros tradicionales de las tiendas online —como seleccionar únicamente por «tipo de piel»— empiezan a quedarse cortos. La eficacia de una rutina cosmética puede depender de numerosos factores: desde el clima y el estilo de vida hasta la concentración de determinados activos y la compatibilidad entre ingredientes. Aquí es donde la inteligencia artificial puede cambiar significativamente la experiencia de compra. Un ejemplo es SOFi, el asistente de inteligencia artificial que el retailer internacional de belleza MAkEUP incorporó a su experiencia digital. A diferencia de los sistemas de recomendación tradicionales basados en fórmulas como «otros clientes también compraron», SOFi analiza las fórmulas de los productos, las funciones de sus ingredientes y las posibles interacciones entre ellos. El asistente permite crear rutinas personalizadas, comparar productos similares y explicar de manera sencilla qué función cumple cada producto y cómo integrarlo en una rutina. 85 OTOÑO 2026 INDUSTRIA COSMÉTICA 046 belleza digital

RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw