Número 45

Creo que veremos cambios importantes en ambos ámbitos, aunque probablemente la transformación más visible se producirá en los materiales de envase y acondicionamiento. La nueva normativa europea en materia de envases y residuos, junto con los objetivos de economía circular, está impulsando el desarrollo de envases más reciclables, con mayor contenido de material reciclado y diseñados para minimizar su impacto ambiental. No obstante, las formulaciones también seguirán evolucionando. La continua revisión de ingredientes por parte de las autoridades, las nuevas restricciones regulatorias y la búsqueda de materias primas más sostenibles obligarán a muchas empresas a reformular productos sin comprometer su seguridad, eficacia ni las características sensoriales que espera el consumidor. Ambos procesos están estrechamente relacionados. Un cambio en el material de acondicionamiento puede afectar a la estabilidad, la compatibilidad o incluso a la vida útil del producto, por lo que será necesario evaluar el conjunto como un sistema. Esto hará que los estudios de estabilidad y compatibilidad adquieran aún más relevancia durante el desarrollo. La inteligencia artificial está llegando a todos los ámbitos de la industria. ¿Qué aplicaciones le parecen más prometedoras dentro del sector cosmético? La inteligencia artificial tiene un enorme potencial, especialmente en aquellas tareas que requieren analizar grandes volúmenes de información. Conviene transmitir una visión equilibrada: mostrar entusiasmo por el potencial de la IA, pero dejar claro que, en un sector altamente regulado como el cosmético, siempre debe existir supervisión humana. La IA debe entenderse como una herramienta de apoyo, no como un sustituto del criterio técnico. En un sector donde la seguridad del consumidor es prioritaria, las decisiones relacionadas con la evaluación de seguridad, la interpretación de la normativa o la validación científica deben seguir estando en manos de profesionales cualificados. También puede aportar un gran valor en áreas como la vigilancia legislativa, la elaboración y revisión de documentación técnica, la evaluación de proveedores o el análisis de datos de calidad, permitiendo a los profesionales dedicar más tiempo a tareas de mayor valor añadido. Mi principal preocupación no es la inteligencia artificial en sí, sino un uso poco crítico de sus resultados. La calidad de las conclusiones dependerá de la calidad de los datos con los que se entrene y de la capacidad de quienes la utilizan para validar la información. Por eso, será fundamental combinar el potencial de la IA con la experiencia científica, el conocimiento regulatorio y el juicio profesional. Después de tantos años vinculada a la regulación cosmética, ¿diría que el sector está mejor preparado que antes para anticiparse a los cambios normativos? Sí, en términos generales creo que el sector está hoy mucho mejor preparado que hace unos años. La regulación cosmética ha evolucionado enormemente y las empresas han comprendido que el cumplimiento normativo ya no puede ser una actividad reactiva, sino una parte estratégica del negocio. Cada vez es más habitual que las compañías cuenten con equipos especializados en Regulatory Affairs , que realizan un seguimiento continuo de la evolución legislativa y participan desde las primeras fases del desarrollo. Además, existe una mayor colaboración con asociaciones sectoriales, proveedores y laboratorios especializados, lo que facilita anticiparse a los cambios y planificar las adaptaciones con mayor margen. Sin embargo, la capacidad de anticipación sigue siendo muy desigual. Las grandes empresas suelen disponer de más recursos para monitorizar la legislación y preparar planes de transición, mientras que las pequeñas y medianas empresas pueden tener mayores dificultades para seguir el ritmo de un entorno regulatorio cada vez más dinámico y complejo. Al diseñar el programa de Cosméticaforum, ¿qué temas le parecieron imprescindibles este año? Este año hay varios temas que considero imprescindibles para cualquier empresa cosmética. En primer lugar, la evolución del marco regulatorio europeo, que continúa incorporando nuevas restricciones de ingredientes, actualizaciones de los anexos del Reglamento de Cosméticos y una mayor exigencia en la justificación de la seguridad y de las alegaciones de los productos. Otro aspecto clave es la sostenibilidad. La implantación de las iniciativas derivadas del Pacto Verde Europeo está teniendo un impacto directo en el diseño de los envases, la gestión de los residuos, la economía circular y la forma en que las empresas comunican sus compromisos ambientales. La sostenibilidad ha dejado de ser un elemento diferenciador para convertirse en un requisito estratégico. También merece especial atención la ampliación de la lista de alérgenos de fragancias y la adaptación del etiquetado, un cambio que requerirá revisar formulaciones, materiales de acondicionamiento y procesos de fabricación para garantizar el cumplimiento de los nuevos requisitos. Por otro lado, la digitalización y la inteligencia artificial están ganando protagonismo en ámbitos como la gestión documental, la vigilancia regulatoria, el desarrollo de productos, la trazabilidad y el análisis de datos. Su 18 INDUSTRIA COSMÉTICA 045 ESPECIAL COSMETICAFORUM 2026 especial cosmeticaforum

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