Número 44

ROWSE Beauty nace desde una convicción íntima: reconciliar naturaleza, estética y experiencia en un mismo gesto de cuidado. Fundada por Gabriela Salord junto a Nuria Val, la firma ha construido, desde sus inicios, un universo propio donde la cosmética trasciende la función para convertirse en ritual, y donde cada producto responde a una idea clara de coherencia, sensibilidad y propósito. Lejos de las dinámicas aceleradas del sector, ROWSE ha crecido de forma orgánica, fiel a una visión que entiende la belleza como una experiencia consciente, sensorial y profundamente personal. ROWSE Beauty nace como una propuesta muy vinculada a la belleza botánica, la simplicidad y el ritual. ¿Cómo se gestó la marca y qué visión compartían en ese momento sobre cómo debía ser la cosmética natural? ROWSE nació de una insatisfacción muy concreta: no encontrábamos lo que buscábamos. Había cosmética natural que se presentaba de manera muy funcional, casi medicinal, y, por otro lado, estaba la cosmética de lujo convencional, que era preciosa, pero estaba llena de ingredientes que no queríamos en nuestra piel. El hueco en medio era enorme. La visión desde el principio fue que lo natural no tenía que renunciar a la belleza, ni la belleza tenía que renunciar a la conciencia. Queríamos algo que cuando lo vieras en tu baño te generara calma. Que el ritual de ponértelo fuera en sí mismo un acto de cuidado, no solo el resultado final. No pensamos en “cosmética natural” como categoría de mercado. Pensamos en cómo nos gustaría que se sintiera alguien al abrir un producto nuestro por primera vez. Desde sus inicios, ROWSE ha apostado por fórmulas limpias, ingredientes naturales y una estética muy definida. ¿Hasta qué punto esa coherencia inicial ha sido clave para construir identidad de marca? Ha sido absolutamente todo. La coherencia no es una estrategia, es una consecuencia de tener las cosas muy claras desde el principio. Cuando sabes lo que no eres, construir lo que sí eres es mucho más fácil. Hubo momentos en los que podíamos haber tomado atajos, usar un packaging más barato, incluir un ingrediente que no era del todo limpio pero que funcionaba mejor en textura, hacer una colaboración que no encajaba del todo. Y cada vez que dijimos que no a algo así, la marca se hizo más sólida. No más grande necesariamente, pero sí más real. La identidad no se construye en los momentos en los que dices sí. Se construye en los que dices no. En un mercado donde la cosmética natural ha crecido de forma exponencial, ¿cómo se ha diferenciado ROWSE sin renunciar a su esencia minimalista? No diferenciándonos activamente, que es lo paradójico. No nos hemos levantado cada mañana pensando en qué hace la competencia para hacer lo contrario. Nos hemos levantado pensando en qué es lo siguiente que tiene sentido dentro de nuestro propio universo. El minimalismo no es una limitación, es una brújula. Te dice con mucha claridad cuándo algo pertenece a ROWSE y cuándo no. Y eso, en un mercado saturado de ruido, resulta ser la diferenciación más potente que existe: la consistencia tranquila. El mercado ha crecido mucho, sí, y eso ha traído marcas maravillosas y también mucho greenwashing . Nosotras hemos seguido haciendo lo mismo de siempre, y de repente eso se ha vuelto radical. La marca pone un especial cuidado en la selección de aceites, activos botánicos y procesos. ¿Qué significa hoy “calidad” en cosmética natural y cómo se traslada al producto final? Calidad hoy significa trazabilidad y honestidad. Saber de dónde viene cada ingrediente, por qué está ahí, qué hace exactamente. No incluir nada que sea decorativo en el INCI. Cada aceite, cada activo, tiene que ganarse su sitio. Pero también significa textura, experiencia sensorial, eficacia real. Hay una idea muy extendida de que lo natural implica renunciar al placer de uso, y eso es falso. Un buen aceite vegetal bien formulado puede ser absolutamente lujoso. El reto es conseguir que la pureza y el placer vayan de la mano, y eso requiere mucho trabajo, muchas pruebas, y a veces mucha paciencia. La calidad en ROWSE también significa decir “esto no está listo” cuando no está listo. Hemos retrasado lanzamientos. No pasa nada. ROWSE no solo vende productos, sino también una forma de entender el cuidado personal. ¿Qué papel juegan los rituales y la conexión emocional en la relación con el consumidor? El ritual es el producto. No es marketing alrededor del producto, es el producto en sí mismo. Lo que ocurre cuando alguien dedica dos minutos a aplicarse un aceite 69 VERANO 2026 INDUSTRIA COSMÉTICA 044 producto nacional

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