Número 41
Tras la huella de la belleza La sostenibilidad en cosmética ya no se mide solo por la fórmula o el envase, sino por la historia completa que hay detrás de cada producto. Desde la materia prima hasta la perfumería final, conocer ese recorrido se ha convertido en una prioridad estratégica. Con esta visión, TRASCE propone un nuevo paradigma: una trazabilidad compartida, transparente y global que redefine la manera en que las marcas entienden su responsabilidad dentro del ecosistema de la belleza. T raceability A lliance for S ustainable C osmetics (TRASCE) En un sector cosmético inmerso en una profunda transformación, el consorcio TRASCE —siglas de Traceability Alliance for Sustainable CosmEtics— se consolida como una de las iniciativas colectivas más relevantes de los últimos años. Lanzado en 2023 por iniciativa de Chanel, este grupo reúne a cerca de una veintena de marcas y proveedores del sector de la belleza, entre los que se encuentran Dior, Expanscience, L’Oréal o Nuxe, con una ambición común: transformar en profundidad las cadenas de suministro del sector. El objetivo es claro y compartido: hacer que dichas cadenas sean más transparentes, sostenibles y resilientes, poniendo la tecnología y la cooperación al servicio de un nuevo modelo de producción responsable. TRASCE nace, así, de la convicción de que la trazabilidad no es solo una obligación normativa, sino una herramienta estratégica esencial para el futuro de la industria. UNA RESPUESTA COORDINADA A LOS DESAFÍOS DEL SECTOR No es ningún secreto que las cadenas de suministro cosméticas son complejas, extensas y globalizadas. Involucran a un sinfín de actores, desde los productores de materias primas —frecuentemente ubicados en distintos continentes— hasta los fabricantes de envases y distribuidores. Esta multiplicidad de eslabones tiene consecuencias evidentes: dificulta la trazabilidad de los componentes, complica la medición del impacto ambiental o social de cada producto y ralentiza la capacidad de reacción ante nuevas regulaciones. TRASCE surge precisamente como respuesta a este reto. En lugar de multiplicar las iniciativas individuales, propone una acción colectiva: los miembros del consorcio se comprometen a cartografiar conjuntamente sus cadenas de suministro a través de una plataforma digital común. Esta cooperación permite visualizar los flujos de materiales, identificar posibles riesgos y definir planes de acción compartidos que beneficien a todo el ecosistema. El contexto legislativo refuerza además la necesidad de este tipo de proyectos. Normas como la Directiva Europea sobre el deber de vigilancia o el Reglamento contra la deforestación importada exigen a las empresas una trazabilidad exhaustiva de sus materias primas y una mayor responsabilidad sobre el impacto de su actividad. TRASCE ofrece un marco estructurado que ayuda a cumplir con estas obligaciones y, sobre todo, a ir más allá de lo meramente exigido por la ley, transformando el cumplimiento en oportunidad. La colaboración entre compañías de perfiles y tamaños distintos también facilita una visión transversal del sector, permitiendo a las marcas de lujo, los laboratorios y los proveedores industriales avanzar al mismo ritmo hacia objetivos comunes. UNA ALIANZA DE PESO AL SERVICIO DE UNA DINÁMICA COLABORATIVA Uno de los mayores logros de TRASCE reside en su capacidad para unir voluntades. En un mercado tradicionalmente competitivo, la creación de un consorcio de estas características es un paso inédito que refleja un cambio profundo de mentalidad: la sostenibilidad ya no se entiende como un valor diferencial, sino como una responsabilidad compartida. Impulsado por Chanel, TRASCE cuenta hoy con una veintena de 76 INDUSTRIA COSMÉTICA 041 INVIERNO 2025 sostenibilidad y RSC
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