Número 40
cosmética es el control de la calidad microbiológica. Los productos cosméticos se formulan con un enfoque prioritario en la seguridad del consumidor, lo que implica el cumplimiento de estándares microbiológicos establecidos por la normativa vigente. Para garantizar esta seguridad, desde las primeras fases del desarrollo se evalúan tanto la composición de la fórmula como el tipo de envase en el que será contenido el producto. Ambos elementos actúan conjuntamente para limitar la proliferación microbiana durante la vida útil del cosmético. Cuando se opta por el uso de envases refill , se incrementa enormemente el riesgo de contaminación, porque los envases secundarios pueden contener residuos de otros productos, humedad residual tras el lavado, o no haber sido debidamente higienizados. El trasvase del producto podría no cumplir con las condiciones adecuadas, y dar lugar a la proliferación de bacterias, hongos y levaduras en el cosmético, con potenciales consecuencias negativas para la salud, como irritaciones, infecciones cutáneas y otros problemas dermatológicos. Además, este riesgo no se limita exclusivamente al envase principal del producto, sino que se extiende a los accesorios de aplicación, como bombas, aerosoles y pinceles. Cualquier accesorio que no mantenga las condiciones óptimas de higiene corre el riesgo de encontrarse contaminado, representando una amenaza adicional para la integridad microbiológica de los productos cosméticos y, en última instancia, para la salud de los consumidores. Por otro lado, poniendo el foco en los conservantes del producto, la norma ISO 11930 permite la comercialización de un producto que cumpla el criterio B, siempre que se utilicen barreras físicas eficaces, como envases airless o con bomba, donde el consumidor no tiene acceso directo al contenido. En los sistemas refill , este requisito no puede garantizarse, ya que durante el rellenado el consumidor entra en contacto con el producto, comprometiendo su integridad microbiológica. Estabilidad y compatibilidad: Otro aspecto crítico es la estabilidad de los activos y excipientes presentes en la fórmula. Cada producto cosmético se formula de manera minuciosa con el propósito de asegurar que sus ingredientes se mantengan estables y seguros a lo largo de toda su vida útil, incluyendo el envase en el que serán almacenados. Sin embargo, en el contexto refill , el trasvase puede dar lugar a alteraciones en la fórmula, como presencia de trazas de productos anteriores, aumento de humedad por un secado deficiente o mezcla de lotes con diferentes fechas de fabricación y vencimiento. Esto puede afectar parámetros clave como la viscosidad, densidad o pH, generando inestabilidades que comprometen la calidad final del producto. Un envase inadecuado puede no proporcionar un sellado hermético, lo que abre la puerta a la entrada de oxígeno y la exposición a la luz. Esta exposición, a su vez, puede provocar la degradación del producto cosmético, lo que supone pérdida de eficacia y posibilidad de comprometer la seguridad del usuario. Además, es fundamental destacar la ausencia de ensayos y pruebas que demuestren la compatibilidad entre el envase y el producto cosmético tanto en el envase refill como en el envase primario. Esta carencia representa un riesgo significativo, ya que el producto puede interactuar con el envase, liberando sustancias químicas reguladas, como ciertos plastificantes, que potencialmente superarían los límites de seguridad establecidos por la Comisión Europea, con consecuencias perjudiciales para la salud del usuario, socavando la integridad misma del producto cosmético. DISEÑO DEL ESTUDIO DE ESTABILIDAD EN USO Como laboratorio especializado en estudios de estabilidad, compatibilidad y challenge test en cosmética, proponemos que el enfoque hacia 83 OTOÑO 2025 INDUSTRIA COSMÉTICA 040 control de calidad
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