Número 39

Cuando el envase habla con la fórmula En cosmética, como en las buenas relaciones, no basta con una primera impresión. Una fórmula puede parecer perfecta sobre el papel y aún así fracasar en el envase equivocado. Porque el frasco no es un mero espectador: interactúa, condiciona, a veces altera… y otras, protege. Por eso, hablar de compatibilidad entre producto y packaging no es cuestión menor, es anticiparse a los riesgos, entender los matices del material y trabajar en equipo para evitar que lo que brilla hoy, se degrade mañana. P or Daniel Sánchez , S ales M anager de R afesa COMPATIBILIDAD ENTRE ENVASE Y FÓRMULA COSMÉTICA: UNA RESPONSABILIDAD TÉCNICA (Y PRÁCTICA) QUE SE COMPARTE En el desarrollo de un producto cosmético, cada decisión importa. Desde la elección de activos hasta el diseño del packaging , todo influye en el resultado final. Sin embargo, hay un aspecto que a menudo se subestima y que puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de un lanzamiento: la compatibilidad entre el envase y la fórmula. En el mundo de la cosmética, una buena fórmula no siempre es garantía de éxito. Porque, aunque suene sorprendente, incluso la mejor emulsión puede estropearse si el envase no está a la altura. Y es que el material que la contiene no solo la protege: también influye en cómo se conserva, cómo se comporta y hasta cómo se percibe. Por eso, cuando hablamos de compatibilidad entre envase y producto, no nos referimos a un simple requisito de validación. Hablamos de una necesidad crítica. De algo que, si se ignora o se da por hecho, puede tener consecuencias inesperadas: pérdida de propiedades, alteraciones de color o textura, migraciones indeseadas… o en el peor de los casos, un problema de seguridad. 80 INDUSTRIA COSMÉTICA 039 ESPECIAL COSMETICAFORUM 2025 DISEÑO DE ETIQUETAS Y PACKAGING

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