Número 39

la punta del iceberg. La innovación en perfumería se produce en muchos otros campos que, a menudo, son menos visibles, y que, sin embargo, forman parte de la vida cotidiana de muchos profesionales que trabajan en la industria de los perfumes. En el pasado, los perfumistas eran los únicos responsables de todo el proceso de creación, desde el perfil olfativo hasta la resolución de problemas técnicos. Hoy, en cambio, la investigación aplicada se ha convertido en un pilar fundamental: equipos científicos estudian el rendimiento de las materias primas, las bases de formulación y la integración de tecnologías en la composición, lo que permite a los perfumistas ir más allá de algunos de los límites que impone la formulación. La realidad es que ni siquiera los perfumistas más expertos pueden siempre dominar por completo los caprichos de un ingrediente, ni modular su impacto o su efecto duradero. Aunque algunos son técnicos extraordinariamente hábiles, no son magos. Para muchas empresas, la idea era intentar resolver ciertos retos por vías distintas a la fórmula, lo que les llevó a explorar otras vías para controlar las propiedades fisicoquímicas de los ingredientes. Para ello, recurrieron a la ciencia y la tecnología. Por supuesto, los perfumistas siguen dominando la forma olfativa en sí, las notas, la armonía, los contrastes, etc., pero ahora pueden contar con la ayuda de los equipos técnicos. Esto supone que están surgiendo nuevas formas de crear la fragancia, de optimizar su tenacidad o de contrarrestar los malos olores. A mediados de los setenta los departamentos de innovación surgieron para dar respuestas científicas y específicas a las necesidades de los perfumistas, aunque existía el riesgo de que la excesiva racionalización redujera el componente emocional de una fragancia. Los dos enfoques, puramente científico y estético, eran polos tan opuestos que las empresas tuvieron que encontrar una forma de conciliarlos: un equipo cuya misión fuera armonizar las soluciones tecnológicas y la creatividad perfumística. Esto dio lugar a la aparición de nuevos equipos con la versatilidad y flexibilidad necesarias para complementar la investigación fundamental, un proceso que en Eurofragance está liderado por el departamento de Innovation to Market (ITM). El equipo ITM actúa como puente entre la ciencia, la perfumería y el mercado, lleva a cabo una investigación aplicada y su objetivo principal es ayudar a los equipos creativos a comprender las oportunidades que ofrece la tecnología. ANTICIPARSE A LAS NECESIDADES Con 35 años de historia, Eurofragance apuesta por las ventajas de la investigación aplicada. Sus clientes desean saber cómo los avances tecnológicos pueden aportar valor a sus proyectos y el equipo de ITM ofrece una amplia gama de opciones, como la encapsulación de fragancias, la formulación sin alcohol y la integración de cautivos patentados. Esto significa que el departamento debe seguir de cerca el mercado para comprender e, incluso, anticiparse a las necesidades de los consumidores, colaborar con el equipo de Marketing para explorar y definir las declaraciones sobre los beneficios de los productos o claims y, a continuación, traducirlo en términos técnicos que los científicos de I+D utilizarán como base para encontrar nuevas soluciones. Aplicar su experiencia en formulación para maximizar la magia de una fragancia, resume la tarea de ITM. Sin embargo, su trabajo se divide en varias tareas: proporcionar apoyo técnico diario a clientes internos y externos (estabilidad, formulación y resolución de problemas técnicos), aplicar tecnologías desarrolladas por los equipos de investigación internos y ampliar los conocimientos de la empresa sobre el rendimiento de las materias primas y las fragancias. El número de interacciones posibles entre las materias primas y las distintas aplicaciones o bases es tan diverso que cada día se convierte en una oportunidad para aprender algo nuevo. Los primeros ensayos experimentales en perfumería fina, como las fragancias con base de agua, se compararon a menudo con las fórmulas convencionales, sobre todo en cuanto a criterios como la intensidad, sin evaluar los beneficios reales que ofrecían, como el frescor duradero. Pero el progreso de la ciencia de la formulación superó estas dificultades de evaluación, allanando el camino para que se crearan y adoptaran nuevas prácticas en perfumería, como, por ejemplo, la perfumería sin alcohol. LIBERAR LA CREATIVIDAD No cabe duda de que el mercado ha evolucionado. De una época en la que los consumidores desconfiaban de los nuevos formatos que se alejaban demasiado del modelo tradicional incoloro y a base de alcohol, se ha pasado recientemente a nuevos hábitos de consumo que han liberado la creatividad de las casas de fragancias. Los consumidores están mejor informados y son más exigentes, lo que significa que están más abiertos a las novedades si ofrecen un beneficio real. Por otro lado, en la actualidad, el reto es integrar fragancias en productos multifuncionales que deben cumplir altos estándares de rendimiento. Los consumidores más jóvenes esperan que sus productos de cuidado aporten una serie de 73 ESPECIAL COSMETICAFORUM 2025 INDUSTRIA COSMÉTICA 039 aromas y fragancias

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