Número 34
El enfoque tecnológico en este grupo de edad está orientado principalmente hacia la prevención y el mantenimiento. Las máscaras de luz LED se han convertido en una herramienta fundamental para mejorar la apariencia de la piel, oxigenar el tejido, combatir esa primera caída en la producción de colágeno, tratar el acné y cuidar las pieles más sensibles. La luz azul ayuda a combatir las bacterias que causan acné, mientras que las luces roja e infrarroja tienen propiedades reafirmantes y estimulan esa regeneración celular más ralentizada. Las microcorrientes también son útiles en esta etapa, ya que proporcionan una estimulación suave que mejora la circulación y mejoran la penetración de los productos cosméticos, promoviendo una piel más luminosa y joven. Se enfocan principalmente en la estimulación celular y su uso continuado también repercute en una mayor producción de colágeno y elastina. Además, existen dispositivos que combinan microcorrientes con masaje vibratorio, que son el complemento ideal para realizar técnicas como masaje facial, cuya eficacia en mantener la apariencia y firmeza de la piel está ampliamente demostrada. LA MADUREZ Y LOS PRIMEROS SIGNOS DE ENVEJECIMIENTO (35-45 AÑOS) Entre los 35 y los 45 años, los signos del envejecimiento comienzan a hacerse más evidentes. La producción de colágeno y elastina disminuye de manera significativa. Se estima que a los 40 años el cuerpo puede haber perdido entre un 10-15% de su producción total de colágeno,lo que provoca la aparición de líneas finas, arrugas más profundas y pérdida de firmeza en la piel. En esta etapa, los tratamientos cosméticos deben orientarse no solo a la prevención, sino también a la reparación y la mejora de la textura y elasticidad de la piel. La radiofrecuencia se ha convertido en una de las tecnologías más demandadas y que ha demostrado tener mejores resultados. Este tratamiento no invasivo utiliza ondas electromagnéticas para calentar las capas profundas de la piel, lo que provoca la contracción de las fibras de colágeno existentes y estimula la producción de nuevo colágeno. Además, la luz LED roja e infrarroja es otro recurso valioso en esta fase, ya que penetra profundamente en la piel, estimula la producción de colágeno y elastina y activa la circulación sanguínea, favoreciendo la reparación celular. Ofrece eficacia frente a otra de las cuestiones más evidentes del envejecimiento, que es la pérdida de volumen facial. Por ejemplo, según un test de eficacia realizado por un 95 OTOÑO 2024 INDUSTRIA COSMÉTICA 034 tecnología de belleza
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