Número 34

reacciones fototóxicas, en especial de las fotoalergias. Ultravioleta A Está comprendida entre los 315 y 380 nm; representa el 3,1% de la energía solar que incide sobre la superficie de la tierra. Su poder de penetración es mayor que el UVB y alcanza en un 39% la dermis. Provoca las siguientes reacciones sobre la piel: a) Pigmentación cutánea directa. b) Desencadenamiento de acciones fototóxicas y fotosensibilizantes en presencia de ciertas materias. c) Potentación de los efectos tóxicos de la radiación UVB (fotoadición). Ultravioleta B Está comprendida entre 280 y 315 nm. Representa sólo el 0,4% de la energía solar que llega. Únicamente un 10% del UVB alcanza al dermis. Provoca sobre la piel las siguientes acciones: a. Forma el eritema con daños sobre las paredes celulares y los ácidos nucleicos. b. Ayuda a conseguir una pigmentación más rápida e intensa (pigmentación indirecta). c. Engrosamiento del estrato córneo. d. Disminución de la capacidad del sistema inmunológico. e. Cáncer de piel. PROTECCIÓN NATURAL FRENTE A LA RADIACIÓN La piel tiene una serie de mecanismos para defenderse contra los efectos negativos de la radiación que vienen resumidos a continuación: a. Reflexión de la radiación. b. Dispersión de la radiación. c. Absorción de la energía radiante y dispersión. d. Aumento del espesor de la capa córnea. e. Pigmentación. f. Ácido urocánico. De la radiación que incide sobre la piel, parte es reflejada o dispersada. Otra fracción es absorbida y su energía convertida en calor o usada para provocar reacciones químicas. Por otra parte, cuanta mayor radiación incida sobre la piel, tanta mayor formación de capa córnea protectora tiene lugar y, paralelamente, mayor producción del pigmento melanina, de gran poder filtrante. También hay un aumento de la formación de ácido transurocánico a partir de la histidina; esta forma trans de baja energía, se convierte por la absorción de cuantos de luz, en la forma cis, de alto contenido energético (isomerización). PROTECCIÓN COSMETOLÓGICA FRENTE A LA RADIACIÓN En las condiciones normales de vida de la mayoría de las personas, la protección natural de su piel frente a la radiación, resulta suficiente; pero en ciertos casos, como en verano en las playas o en invierno en las pistas de esquí, dicha protección natural llega a ser insatisfactoria, en especial en los primeros días, en los que debe haber un proceso de adaptación, durante el cual, resulta imprescindible el uso de protectores solares. Estos, contienen materias filtrantes de la radiación UVB que absorben aquella parte que sobrepase el límite de tolerancia de la piel, dejando pasar sólo la necesaria para la formación de una autodefensa mediante la pigmentación. La acción protectora debe, pues, acomodarse a la sensibilidad de cada individuo a la luz solar y a la dosis de radiación UVB incidente. De ello, se entiende que los preparados con una acción protectora fuerte, no siempre serán los mejores y los de baja protección, los peores. Todo depende de la sensibilidad propia de cada persona y de las circunstancias externas, entre las que cuentan como más importantes: la intensidad de la radiación, su ángulo de incidencia y la duración de la exposición. Los preparados antisolares normales del mercado no ofrecen ninguna protección frente a las dermatosis lumínicas. Para prevenir las reacciones patológicas a la luz, se requiere la inclusión, asimismo, de filtros UVA e incluso de otras medidas, como los bloqueantes de tipo físico, como los óxidos de titanio o de cinc (TiO2, ZnO). PROTECCIÓN FRENTE A OTROS FACTORES EXTERNOS Además de la protección frente a la radiación, la piel debe ser preservada de otras influencias externas nocivas, como viento, frío, calor, polvo, contaminación y los efectos resecantes de los maquillajes. Para ello se hará uso de preparados que ejerzan las siguientes acciones: 1. Oclusión, mediante la formación de una ligera película sobre la piel que la aísle de los factores externos nocivos y evite además, una pérdida excesiva de agua. Se logra incluyendo en las formulaciones aceites minerales, vaselina filante, siliconas, escualano, etc., materias todas ellas que no penetran a través de la piel. 50 INDUSTRIA COSMÉTICA 034 OTOÑO 2024 dermatología

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