Industria Cosmética - Número 46

aproximadamente la mitad del mercado mundial de envases cosméticos, seguido por el vidrio, el papel y cartón, y en menor medida los envases metálicos 1, 2 . Cada uno de estos materiales presenta ventajas y limitaciones específicas. Los plásticos como PET, PP o PE destacan por su ligereza, resistencia y bajo coste, aunque su impacto ambiental, especialmente cuando se precisa la combinación de diferentes materiales, ha impulsado la búsqueda de alternativas más sostenibles. El vidrio ofrece una elevada compatibilidad química, una excelente percepción de calidad y una reciclabilidad prácticamente infinita, si bien presenta inconvenientes asociados a su peso y fragilidad. Por su parte, el papel y el cartón han ganado protagonismo gracias a su origen renovable y facilidad de reciclaje, aunque su aplicación en contacto directo con formulaciones cosméticas sigue siendo muy limitada. Finalmente, otros materiales como el aluminio destacan por su alta reciclabilidad y durabilidad, aunque suelen implicar costes de producción más elevados 3, 4 . En este contexto, la mayor presión regulatoria, especialmente en Europa con normativas como el Reglamento (UE) 2025/40 de Envases y Residuos de Envases (PPWR) 5 , junto con la creciente concienciación medioambiental del consumidor, están impulsando una profunda transformación del sector hacia modelos basados en la economía circular, la reducción de residuos y el empleo de materiales con menor impacto ambiental. La principal tendencia que está marcando la evolución del packaging cosmético es el desarrollo de sistemas recargables o refill. Este modelo consiste en combinar un envase principal diseñado para ser reutilizado durante largos periodos con recargas que suponen un menor consumo de material. Su implantación ha pasado de ser una práctica minoritaria para convertirse en una estrategia adoptada por numerosas marcas de prestigio y cuidado personal. Firmas como Chanel, mediante su línea N°1, Lancôme, Mugler o L’Occitane disponen actualmente de soluciones refill para productos de perfumería, cuidado facial o corporal. Este enfoque permite reducir significativamente el consumo de materias primas, disminuir la generación de residuos y mejorar la fidelización del consumidor. 6,7 Otra tendencia destacada es el creciente empleo de materiales reciclados postconsumo o PCR ( Post Consumer Recycled ). Las marcas buscan reducir la utilización de materias primas vírgenes mediante la incorporación de plásticos reciclados como rPET, rPP o rHDPE. Compañías como REN Clean Skincare y The Ordinary han impulsado el uso de elevados porcentajes de plástico reciclado en diferentes referencias de su catálogo. Esta estrategia responde tanto a los objetivos corporativos de sostenibilidad como a las futuras exigencias normativas en materia de contenido reciclado. En paralelo, el sector está adoptando cada vez más soluciones de envase monomaterial, diseñadas para facilitar el reciclaje al evitar la combinación de materiales difíciles de separar. Tradicionalmente, muchos envases cosméticos incorporaban mezclas de plástico, metal y elastómeros que complicaban su gestión al final de su vida útil. Actualmente se están desarrollando bombas, dispensadores y cierres fabricados íntegramente en PP o PE, mejorando de forma significativa la reciclabilidad real de los envases. 7, 8 En el segmento premium , el vidrio reciclado continúa consolidándose como una de las alternativas más valoradas. Marcas de perfumería y alta cosmética como Dior, Lancôme, Estée Lauder o Guerlain mantienen el vidrio como material de referencia por su imagen de calidad, su estabilidad química y su capacidad de reciclaje prácticamente ilimitada. La tendencia actual consiste en aumentar progresivamente el porcentaje de vidrio reciclado manteniendo las prestaciones estéticas y funcionales del envase. 97 OTOÑO 2026 INDUSTRIA COSMÉTICA 046 materiales packaging

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