Número 45

propia estructura del perfume es clave: las notas frescas suelen desaparecer antes, mientras que las amaderadas, ambaradas o almizcladas aportan mayor duración”, explica Santiago. La tradicional pirámide olfativa continúa siendo una herramienta fundamental para diseñar fragancias de alto rendimiento. Las notas de salida, generalmente más frescas y volátiles, son las responsables del impacto inicial. Por el contrario, las notas de corazón y especialmente las de fondo incorporan materias primas más sustantivas capaces de sostener la identidad olfativa durante más tiempo. Los almizcles, las maderas, los ingredientes ambarados o ciertas resinas son algunos de los materiales que contribuyen a reforzar la persistencia de una composición. Sin embargo, una fragancia duradera no se construye únicamente añadiendo ingredientes de larga duración. El verdadero reto reside en equilibrar las diferentes notas para mantener una evolución armoniosa y agradable. La concentración también puede influir en el rendimiento, aunque no siempre determina por sí sola la duración del perfume. Del mismo modo, el soporte de aplicación desempeña un papel relevante. Una misma fragancia puede comportarse de manera diferente sobre la piel, el cabello o los tejidos. Además, factores individuales como el tipo de piel, el nivel de hidratación o incluso las condiciones ambientales pueden modificar significativamente la percepción de duración. TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA DURACIÓN La innovación tecnológica ha ampliado considerablemente las posibilidades para mejorar el rendimiento de las fragancias. Tecnologías como la encapsulación y los sistemas de liberación controlada permiten proteger determinadas moléculas aromáticas y liberarlas progresivamente en respuesta al movimiento, la fricción o la humedad. Gracias a estos avances, es posible prolongar la experiencia olfativa sin comprometer la calidad de la composición. Estas soluciones son especialmente relevantes en categorías como el cuidado personal, el cuidado capilar o el cuidado textil, donde los consumidores buscan una sensación prolongada de frescura y limpieza. La combinación entre creatividad perfumística y tecnología de fragancias está permitiendo desarrollar productos cada vez más sofisticados, capaces de responder a una demanda creciente de rendimiento y eficacia. CÓMO SE MIDE EL RENDIMIENTO DE UNA FRAGANCIA Tan importante como desarrollar una fragancia de larga duración es disponer de herramientas precisas para evaluar su comportamiento. “La medición del rendimiento de una fragancia combina pruebas sensoriales e instrumentales”, explica la perfumista. Por un lado, los evaluadores entrenados analizan aspectos como la intensidad, la difusión y la duración a lo largo del tiempo. Estas pruebas se realizan sobre piel, cabello o tejidos para reproducir condiciones reales de uso y comprender cómo evoluciona el perfume en diferentes escenarios. Por otro lado, las técnicas analíticas permiten monitorizar la liberación de las moléculas aromáticas y estudiar de forma objetiva su comportamiento durante todo el ciclo de vida de la fragancia. La combinación de ambos enfoques proporciona una visión completa del rendimiento olfativo y permite optimizar las formulaciones de manera precisa. EL FUTURO DE LAS FRAGANCIAS LONG-LASTING La creciente demanda de fragancias de larga duración demuestra que el consumidor actual busca algo más que un aroma agradable: espera una experiencia sensorial completa, consistente y capaz de acompañarle durante toda la jornada. No es casualidad que las reivindicaciones relacionadas con el all-day wear estén ganando protagonismo en el mercado. Según Mintel, en Reino Unido más de la mitad de los usuarios de fragancias considera que una fragancia es verdaderamente duradera cuando mantiene su aroma durante todo el día sin necesidad de reaplicación. Esta expectativa refleja una búsqueda de comodidad, consistencia y valor añadido. En este contexto, el futuro del long-lasting pasa por seguir combinando creatividad, conocimiento técnico e innovación tecnológica para desarrollar fragancias que no solo permanezcan más tiempo sobre la piel, sino que preserven su calidad y personalidad durante toda su evolución. Porque, en definitiva, una gran fragancia no es la que simplemente dura más horas, sino aquella que sigue contando la misma historia horas después de haber sido aplicada. Como concluye Mariángeles Santiago, el verdadero reto del long-lasting es conseguir que una fragancia siga siendo ella misma durante más tiempo 52 INDUSTRIA COSMÉTICA 045 ESPECIAL COSMETICAFORUM 2026 aromas y fragancias

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