Número 43

Como químico y cosmetólogo, su trayectoria está profundamente ligada al rigor científico. ¿Cómo se gestó Arturo Alba y qué necesidades del mercado se identificaron en el momento de su creación? ¿En qué punto decidió transformar su conocimiento técnico en un proyecto empresarial propio? Arturo Alba nace de una incomodidad muy concreta: ver cómo la cosmética se llenaba de promesas y se vaciaba de formulación. Había un hueco evidente entre dos extremos: por un lado, productos muy aspiracionales con poca sustancia técnica; por otro, fórmulas correctas pero poco sensibles a la experiencia de uso y al lenguaje del consumidor. Identifiqué que el mercado necesitaba dermocosmética premium que hablase en el idioma de la ciencia, pero sin renunciar a la belleza del gesto. El salto empresarial llegó cuando entendí que, si quería controlar de verdad la coherencia entre idea, fórmula y mensaje, no podía hacerlo desde fuera: había que construir la marca desde el laboratorio y no desde el eslogan. El sector cosmético parece demandar perfiles científicos cada vez más especializados para trabajar en marcas y laboratorios. En su experiencia, ¿qué tipo de formación considera clave hoy para dedicarse al desarrollo cosmético con solvencia? Formación sólida en química y formulación, sin duda, pero también en biología cutánea. Hoy no basta con saber “mezclar” ingredientes: hay que entender la función barrera, la inflamación, la microbiota, la fisiología vascular, las vías de señalización celular... Y, además, algo poco glamuroso pero decisivo: estadística básica y lectura crítica de literatura científica, para no confundir un estudio preliminar con una verdad revelada. Y luego está lo que no se enseña en los másteres: criterio galénico, estabilidad, compatibilidades, sensorial, escalado industrial. La solvencia se construye cuando la teoría sobrevive al tanque. Desde hace unos años, el de la cosmética es un sector muy atractivo para nuevos emprendedores. ¿Cómo valora el momento actual del mercado cosmético español y qué cree que diferencia a las marcas nacionales frente a las internacionales, especialmente en el segmento dermocosmético premium ? El momento es vibrante y feroz. España está viviendo una madurez cosmética muy interesante: hay talento formulador, industria y consumidor exigente. La diferencia nacional puede estar en la cercanía al canal farmacia y en una sensibilidad muy fina por la piel reactiva y el cuidado diario. Frente a algunas marcas internacionales que llegan con un discurso muy empaquetado, aquí se puede competir con autenticidad técnica y velocidad de innovación real. El reto es que a veces se confunde “ premium ” con “caro”; y el premium de verdad es: fórmula, evidencia, tolerancia y consistencia. Arturo Alba cuenta ya con más de 20 referencias en el mercado. A lo largo del desarrollo de la marca, ¿ha habido algún producto que haya supuesto un punto de inflexión, ya sea por su innovación, por su acogida en el mercado o por el impacto que tuvo en el posicionamiento de la firma? ¿De cuál se siente especialmente orgulloso? Los puntos de inflexión suelen ser productos que no sólo se venden: educan. Aquellos que hacen que el cliente entienda qué es una barrera cutánea, por qué la piel reacciona o por qué un activo necesita contexto para funcionar. Me siento especialmente orgulloso de las fórmulas que consiguen dos cosas aparentemente incompatibles: alta actividad biológica y alta tolerancia. Ese equilibrio es el verdadero lujo científico: eficacia sin violencia. La reciente incorporación de la Emulsión Sublime Exfoliante Corporal amplía la propuesta de la firma. ¿Qué enfoque técnico hay detrás de esta formulación y qué la diferencia de otras soluciones exfoliantes disponibles en el mercado? La exfoliación corporal suele abordarse con dos errores: o se raspa, o se “pela” sin contemplar barrera. El enfoque técnico aquí es tratar el cuerpo con la misma inteligencia que el rostro, pero entendiendo que el cuerpo tiene otra dinámica: más superficie, más fricción, menos constancia del usuario y, en muchas zonas, menos sebo. La diferencia está en diseñar una exfoliación eficaz pero compatible con rutina: renovación controlada, sensorialidad que invita a usarla y una base que no deja la piel en carne viva. Exfoliar no debe ser castigar: debe ser regular. El rigor, la honestidad y la eficacia demostrable son puntos clave de la “Filosofía” de la marca que se transmite en su página web. ¿De qué manera se traslada esta visión al desarrollo de las fórmulas? ¿Qué peso tienen la selección de activos, las concentraciones efectivas y la innovación tecnológica en cada lanzamiento? Se traduce en una jerarquía clara: primero la fisiología, después el ingrediente y finalmente el relato. La selección de activos es importante, pero más lo es el sistema: vehículo, pH, compatibilidades, estabilidad, biodisponibilidad y tolerancia. Las concentraciones deben ser eficaces, sí, pero no teatrales. El porcentaje no es un trofeo; es una decisión técnica. Y la innovación tecnológica no es añadir palabras como “nano” o “bio”: es resolver problemas reales, como 63 PRIMAVERA 2026 INDUSTRIA COSMÉTICA 043 dermocosmética

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